Religiones contradictorias
Después de la leyes de Pardo, el Dios inventado por el hombre dejó de tener sentido.
Las distintas religiones monoteístas, judía, musulmana y católica, coinciden en un Dios todo poderoso, absoluto, eterno, infinito, y creador del universo.
La religión judía, como se manifiesta en el antiguo testamento, presenta a un Dios “justo” que premia o castiga según la obediencia del hombre a su voluntad. La religión musulmana es similar en ese sentido. La religión católica agregó un concepto diferente ya que asegura que Dios es “amor”, y así lo dicen todas las religiones derivadas del cristianismo.
Efectuando un análisis comparativo entre ellas se observa que en la biblia, el antiguo testamento, es la que más se acerca a la realidad, ya que demuestra que Dios no es amor, pues dentro de su creación la serpiente representa el “mal”, precisamente a Satanás. Obviamente, según una de las leyes de Pardo, si Dios es infinitamente bueno la posibilidad del mal es “cero”, por lo tanto la palabra de Jesucristo en el concepto de infinita bondad, y amor, queda desvirtuada por completo.
Analizando el concepto de justicia que presenta la religión judía, y del poder absoluto, se observa que Dios, bien pudo no haber puesto a prueba al hombre y dejarlo “libre” en el paraíso terrenal.
Pero el libre albedrío es un poder que, según la biblia, Dios le dio al hombre con lo cual Dios deja de ser todo poderoso, ya que el hombre tiene entonces un poder que escapa al poder de Dios.
Resulta que el Dios presentado por el hombre no es más que una creación del mismo hombre, que poco tiene que ver con el verdadero Dios que existe. Éste puede no llamarse Dios, pero sin dudas es lo superior a todo lo que el hombre puede considerar dentro de la existencia. El Dios que se presenta solo, sin intermediarios, se manifiesta en el universo conocido por el hombre, y es la existencia misma, en donde el concepto de eternidad es el único que se sostiene por sobre lo infinito, absoluto y todo poderoso. En Dios prevalece el mal por sobre el bien. La materia del universo es la energía desarrollada en el tiempo. La energía es la existencia. El tiempo es Dios, es el “combustible” para que los hechos ocurran, y estos ocurren matemáticamente uno como consecuencia del otro, sin importar que se destruye o se construye, con un único propósito, haciendo que Dios esté vivo.



